Actualmente la Diablada ha sufrido diversas modificaciones, sobre todo coreográficas, pues antes se bailaba en grupo de dos filas y al ritmo del sicuri (música producida por zampoñas y tambores), actualmente se danza a los acordes de una banda de músicos con instrumentos contemporáneos. Durante el desenvolvimiento de la danza los danzarines se desplazan con bastante agilidad, dando espectaculares saltos, movimientos feroces, lanzando sordos gruñidos y carcajadas infernales.
Su vestuario es muy lujoso y lleva bordados de oro, plata y pedrerías. Destacan los Caporales con vestuarios que superan los 30 kilos, así como los diablos menores y las chinas diablas. Alcanzan su máximo esplendor en la festividad de la Virgen de la Candelaria que se realiza en la Región Puno y esencialmente su contenido es la lucha entre el bien (ángeles) y el mal (demonios).

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